img_google

 

EL INGENIOSO HIDALGO

I.E.S. Cervantes

Madrid

 

II Época      Nº 5

Abril 2001

Periódico electrónico

 

Sumario

 

 

 

 

 

      Nuestro Instituto, “el Cervantes”, cumple 70 años

 

Milagros Fernández

*      Sócrates de Atenas

 

Luis Ferrero Carracedo

*      Cosmologia y creacionismo

 

Antonio Sanllorente

*     Lise Meitner: Un reconocimiento tardío

 

Luis de Peña Segador

*      Entrevista a  Juan Antonio Marina

 

Diego Garrocho Salcedo

*      Unas notas sobre Carlomagno

 

Ángel Repáraz

*      Jostein Gaarder habla de Sofía

 

Alda Ólafsson Álvarez

*      En recuerdo de Miguel Hernández

 

Santiago Rodríguez García-Brioles

*      “No podemos jugar con la vida”   entrevista a José Antonio Abrisqueta

 

Bárbara Ríos Villar y Lucía Martínez García-Denche

 

 

 

Nuestro Instituto, “el Cervantes”, cumple 70 años

 

 

El Ingenioso Hidalgo quiere felicitar al Instituto en su 70 cumpleaños ¡nada menos! Estas líneas son el sencillo homenaje de todos los que a lo largo de los años hemos sido su voz y su presencia escrita. 

 

El 29 de agosto de 1931 se publicaba un Real Decreto del  Ministerio de Instrucción Pública por el que se creaba el Instituto Nacional de Enseñanza Media “Cervantes” de Madrid. Era el sucesor de un primitivo Instituto Local Femenino de nombre “Infanta Beatriz”, fundado en 1929 en tiempos de Primo de Rivera,  para aumentar el escaso número de centros existentes en Madrid. Se instaló en un palacete de la calle Zurbano nº 14, esquina a Fernando el Santo -que existe en la actualidad- alquilado a la marquesa de Giraldeli. En 1930, en el gobierno de Berenguer, el ministro de Instrucción Pública Elías Tormo lo transformó por un Real Decreto de 11 de octubre en Instituto Nacional de Enseñanza Media continuando con su carácter exclusivamente femenino.

 

La proclamación de la II República Española trajo nuevos aires a la política educativa y cultural; la influencia de la Institución Libre de Enseñanza y el esfuerzo presupuestario de los ministros Marcelino Domingo y Fernando de los Ríos, impulsaron la creación de nuevos institutos y escuelas primarias, convirtiéndose, entonces, nuestro “Infanta Beatriz”, en el “Instituto Cervantes”, debido a que el claustro de profesores eligió el nombre del autor del Quijote como patrono; denominación que aprobó la autoridad ministerial e implantando la coeducación como novedad modernizadora e igualitaria. El “Cervantes”, pasó a ser el tercer instituto  nacional de enseñanza media de Madrid, junto con el “San Isidro” y el “Cardenal Cisneros”. La dirección se encomendó a Juan A. Tamayo, catedrático de Lengua y Literatura Española, y su claustro de profesores se completaría  a lo largo de 1932 y 1933 por medio de concursos de oposiciones libres; su alto grado de cualificación científica y docente venía avalado por ser los números uno y dos de dichas oposiciones, los que elegían el “Cervantes” como destino. Su ganado prestigio en Madrid y la elevada demanda de solicitudes, obligó a buscar un nuevo emplazamiento en un caserón de la calle Prim nº 3, de tres pisos y semisótanos, en el que estaría el instituto hasta 1950; los bombardeos de la guerra y la escasez de medios en los años siguientes, deterioraron el edificio obligando a buscar otra sede; esta vez sería el edificio del antiguo Colegio Alemán en la calle Fortuny nº15 – hoy Instituto Alemán- el que albergaría el “Cervantes”. De allí en 1960 pasaría a su ubicación actual en la calle Embajadores 70  bajo diferentes denominaciones:  de Enseñanza Media, de Bachillerato y de Enseñanza Secundaria.

 

Se resume así, en breves líneas, la vida administrativa y “nómada” de un instituto marcado por los avatares de  casi un siglo de historia de España. No es exagerado decir que el “Cervantes” ha crecido con todos los cambios sociales, educativos, políticos e, incluso,  urbanísticos que han caracterizado dichos años. Nació al calor de los vientos liberales y krausistas que inspiraron la política educativa de la II República, de talante regeneracionista y modernizadora, que buscaba dignificar una segunda enseñanza de calidad y prestigio cantera de ciudadanos cultos y preparados; años en los que hombres y mujeres de la talla de Antonio Machado, Matilde Moliner, Rafael de Penagos, Aguado Bleye, José de Unamuno, Vázquez Díaz, Antonio Mingarro, María Zambrano... y un largo etcétera, fueron profesores de nuestro instituto. Vivió el drama de nuestra Guerra Civil y sus actividades escolares dieron paso a funciones administrativas y sede de batallones militares motivadas por la guerra, aunque en todo momento se mantuvo personal subalterno custodiando el centro. Reabrió sus aulas en octubre de 1939 y desde entonces, miles de jóvenes y cientos de profesores han ocupado sus pupitres y tarimas. De los barrios alto burgueses de Zurbarán y Fortuny, al nobiliario y comercial de Prim, hasta llegar al popular y castizo de Embajadores, el “Cervantes” ha vivido y se ha adaptado a los tiempos. De la enseñanza marcadamente ideologizada  (en un instituto que pasó a ser exclusivamente masculino) de los años oscuros de la posguerra en el primer franquismo, a la tímida y progresiva apertura educativa y cultural de los setenta hasta llegar a la profunda democratización y generalización de la enseñanza pública a partir de los ochenta y noventa , en todo momento, ha sabido crecer y asimilar estos cambios para hacerlos suyos, parte de su propia personalidad, heredero de una historia que, día a día,  va configurando y condicionando su presente.

 

Pero este viejo adolescente vive una “tercera edad” llena de ilusión y vitalidad; sin duda tiene “crisis de crecimiento” motivada por problemas sociales y educativos importantes: adaptación a nuevos planes de estudio, falta de medios, cierto desprecio por la enseñanza pública, intentar hacer compatible la calidad con la masificación educativa, estar en la calle y en el aula de forma activa, calendarios escolares amenazantes, deterioro de la figura del profesor en nuestra sociedad etc. A pesar de todo ello, este setentón no se resiste a perder de vista el lema que Cervantes puso en su inmortal Quijote y que nuestro instituto enseña en su escudo, ”Post tenebras spero lucem”; sin duda a ver la luz desde las penumbras nos ayudan las palabras de nuestro más ilustre claustral Antonio Machado, cuando en un verso lleno de feliz esperanza nos dice:

Está el ayer abierto al mañana, mañana al infinito”.

 

 

Milagros Fernández

 

 

 

 

 

 

 

 

SÓCRATES DE ATENAS

(470-399 a. C.)

 

 

Decían que era feo, muy feo. Ojos saltones, de cangrejo, mirada fija, como de reojo, nariz chata y ancha, labios gordos, y, para remate, panzudo, bien panzudo. Un anti-modelo a todas luces, un anti-efebo. Lo comparaban con una trimielga -torpedo de mar, es otro de los nombres del tan poco agraciado pez marino-; y también con un sátiro o sileno, feo dios de los bosques donde los haya: peludo, cornudo, paticaprino. Vivía de las rentas: el taller de escultura de su padre, Sofronisco, no era el de un Fidias, pero sin duda había resultado un buen negocio. Se casó tarde, y hasta decían que era bígamo, aunque parece ser que era sólo una leyenda: nada extraño en Atenas, sin embargo, donde abundaban las mujeres y escaseaban los varones. Era punto de mira de los cómicos: (qué mejor caricatura que la de un profesorcillo medio loco que, metido en un cesto,  baja de las nubes para enseñar en su caviladero las cosas más ridículas! Nunca perderá su mala fama: el bufón ático, lo llamarán más tarde algunos, como podemos leer en los papiros de Herculano.


 

Sí, debía de ser muy feo. Pero hay algo que siempre ha sorprendido en este extraño personaje. ¿Por qué fascinaba y atraía a su alrededor a los jóvenes atenienses más preclaros, más insignes, más inteligentes: Critias, Cármides, Critón, Jenofonte, Alcibíades, Platón...? Lo de Alcibíades se entiende fácilmente: le había salvado la vida en Potidea, donde, alistado como hoplita, se había hecho famoso por su resistencia sobrehumana. Pero lo de Platón, un joven aristócrata, culto, descendiente de reyes, que iba para escritor de tragedias y con un excelente porvenir político, no es fácil entenderlo. Lo fascinó de tal manera que le cambió el rumbo de la vida. )Qué veían en ese hombre extraño y feo? Un maestro, sin duda, un hombre íntegro, insobornable; un destructor de dogmas. Se decía ignorante, pero amaba el saber como ninguno. (Despreciaba tanta superstición y tanto dios ridículo...! Sólo se fiaba de su daimon. Hablaba, preguntaba, contestaba, dialogaba. Era ágrafo por convicción: desconfiaba de la ciencia escrita. Y no dejaba de proclamar por todas las esquinas las palabras de oro que había leído en el frontispicio del  templo de Delfos, el lugar más sagrado de los griegos: Conócete a ti mismo. Genial, muy genial para unos, no muy pocos, sobre todo para los jóvenes inquietos; molesto, demasiado molesto para otros, muchos más bien, sobre todo para aquellos más maduros que con tales proclamas veían peligrar sus intereses. De un hombre feo y del que corre cierta mala fama sólo queda la desconfianza. Tiene algunos enemigos rencorosos. Esos nunca faltan en la vida de los grandes hombres. Y le acusan de impío, de introductor de  nuevos dioses, de corruptor de los jóvenes. Pero se siente seguro de sí mismo, de la rectitud de su conducta. No acepta ninguna mancha en su expediente. Lo condenan a muerte en la asamblea por un escaso margen. Él sabe que es injusto, pero, como buen ciudadano, acepta su destino. Prefiere morir en una ciudad libre a vivir bajo una tiranía. Con gran entereza toma la cicuta, no sin antes recomendarle a Critón su gran amigo: Cuando haya muerto, no te olvides de sacrificarle un gallo a Esculapio. Al dios de la medicina: ¡qué ironía! Sucedió en Atenas, hace 2400 años, allá por primavera. Aquel hombre extraño y feo era eso: un hombre libre. Platón nos lo contó con insuperable maestría en sus Diálogos. Y lo inmortalizó para la historia.

 

 

Luis Ferrero Carracedo

Profesor de Filosofía

 

 

 

Cosmologia y creacionismo

 

 

En 1929 Edwin Hubble daba a conocer los resultados  de prolongadas observaciones astronómicas según las cuales el universo está expansionándose de continuo, alejándose las galaxias unas de otras. Desde esa fecha, los antiguos modelos cosmológicos que suponían un universo estático, eterno y limitado en el espacio pasaron a engrosar los libros de historia de la  ciencia.

 

Dos años antes, en 1927, y en anticipación teórica del descubrimiento de Hubble, Georges Lemaître había formulado la idea de que, en algún momento del pasado -cifrado actualmente en unos 12.000 millones-, un gigantesco 'átomo primordial', de dimensiones reducidas y conteniendo toda la masa y energía actuales, habría explotado violentamente en lo que Fred Hoyle bautizaría posteriormente como 'Big Bang' o 'Gran Explosión'. Galaxias, estrellas, planetas y nosotros mismos seríamos el resultado de la reordenación de los 'cascotes' procedentes de ese gran Huevo cósmico bajo la acción de las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza, así como la expansión del universo sería la consecuencia de la gran explosión inicial. Las pruebas a favor de la hipótesis de Lemaître son lo suficientemente convincentes como  para que todos los modelos cosmológicos actuales la tomen como punto de partida. Sobre el futuro del universo así generado señalemos dos de las posibles evoluciones:

 

- Que prosiga expandiéndose  ilimitadamente en el tiempo, con el consiguiente enrarecimiento del mismo.

 

- Que en algún momento del futuro la fuerza gravitoria se imponga sobre una debilitada fuerza de expansión y se invierta el proceso, caminando entonces el universo hacia un punto final, denominado 'Big Crunch', que, a su vez, podría ser inicio de un nuevo 'Big Bang' en un proceso cíclico  pulsante, como si de una ininterrumpida sístole y diástole se tratara.

 

El poeta Norman Nicholson contemplaba así ese viaje de vuelta:

 

"Y si el universo cambiara de rumbo

y nos mostrara toda su riqueza;

si toda la luz fluyera hacia nosotros

y de los cielos cayera

una lluvia de galaxias,

el firmamento en la noche

resplandecería

más brillante que el Sol,

y los ojos del hombre quedarían cegados

por una blanca y ardiente oscuridad"

 

A lo largo de la historia de la humanidad se han desarrollado distintos tipos de cosmologías en las que el universo existiría por sí mismo, sin un acto especial de creación. Se trata de cosmologías no creacionistas, cabiendo mencionar entre ellas:

 

- Las que postulan que el universo es eterno, sin principio  ni final. Es lo que sostenía Aristóteles, y lo que sostuvo Einstein en una primera cosmología de 1917 al proponer un  universo eterno, estático y esférico, ninguno de cuyos asertos parece ser cierto hoy.

 

- Las que postulan que el universo es cíclico: nace, se desarrolla y muere, volviendo a resurgir de sus cenizas. Idea firme en el pensamiento estoico, también lo es en la religión hindú, donde,  cumplido un ciclo de 4.320.000 años, todo vuelve a Brahma, iniciándose un nuevo mundo en el que volverá a repetirse exactamente igual todo lo que aconteció en el mundo desaparecido.

 

Añadamos la cosmología pulsante de Richard C.Tolman, que hace oscilar eternamente al universo entre un Big Crunch y un  Big  Bang.

Las que postulan que el universo surgió de un caos preexistente, indefinido e ilimitado, como el que canta el poema babilónico 'Enuma elish' (c.2.000 aC):

 

"Cuando en lo alto el cielo aún no había recibido nombre;

cuando abajo la tierra aún no había recibido nombre;

cuando Apsu, el primordial, el padre de los dioses,

y Mumu-Tiamat, madre de todos ellos,

tenían mezcladas todavía sus aguas;

cuando aún no crecía arbusto ni junco,

cuando aún no existía ninguno de los dioses,

cuando aún no había sido determinado nombre ni destino alguno..."

 

En este último tipo de cosmología -o cosmogonía-,y aunque se habla de dioses primordiales, éstos resultan ser solamente 'encarnaciones' divinas de fuerzas de la naturaleza  subyacentes en el caos, es decir, se trata de dioses consustanciales a la naturaleza, surgidos de ella y actuando desde dentro de ella. No son dioses creacionistas, como tampoco lo es el Demiurgo de Platón, sino dioses ordenadores del caos.

 

Citemos finalmente la llamada cosmología del 'estado estacionario',enfrentada a la del 'Big Bang' y hoy abandonada, que explica la expansión del universo suponiendo una creación continua de materia para mantener constante su densidad media.

 

Frente a tales cosmologías no creacionistas, el pensamiento judeo-cristiano opuso una cosmología creacionista en la que  el mundo sería obra de un dios externo a la naturaleza, a la que habría creado 'ex nihilo', de la nada. Como dice un bellísimo versículo del 'Libro de la Sabiduría' (XI,21) en referencia a este Dios creador:'Todo lo hiciste con peso, número y figura'. Quizás con menos belleza, Paul Dirac dijo que 'Dios es un matemático de altísimo nivel, que utilizó matemáticas sumamente avanzadas en la construcción del universo'. En el modelo creacionista, el universo, con el espacio y el tiempo, habrían tenido un punto cero.

 

Lemaître fue sacerdote, algo que Einstein le echaría en cara cuando le dijo que su modelo 'recordaba demasiado al Génesis'. El modelo del Big Bang es creacionista en sentido exclusivamente científico ya que con él nacieron el espacio y el tiempo, algo que también habría ocurrido en un mundo creado por Dios

No es extraño, pues, que la Iglesia católica en 1951,siendo papa Pío XII, declarase el modelo del Big Bang conforme al dogma. Pero aún hay más: es doctrina de la Iglesia que el mundo fue creado por Dios para el hombre, de forma tal que, por ejemplo, cuando Galileo, utilizando su primitivo telescopio, aumentó de forma extraordinaria el número de estrellas de la Vía Láctea visibles a su través, sus opositores se negaron a admitirlo argumentando que Dios no las podía haber hecho invisibles a nuestros ojos ya que eso sería algo perfectamente inútil. Pues bien, la moderna  cosmología ha constatado que los parámetros  fundamentales del universo están tan finamente ajustados que una  ligerísima desviación de sus valores harían inviable su existencia  y, por ende, la nuestra. Esto ha llevado a la ciencia a formular el llamado 'Principio Antrópico' que, en su enunciación más fuerte y no por todos admitida, dice que  'el universo está hecho para el hombre'. Pero que sea John A. Wheeler el que lo diga:

"No es únicamente que el hombre está adaptado al universo. El universo está adaptado al hombre. ¿Imagina un universo en el cual una u otra de  las constantes físicas fundamentales sin dimensiones se alterase en un pequeño porcentaje en uno u otro sentido? En tal universo el hombre nunca hubiera existido. Éste es el punto básico del principio antrópico. Según este principio, en el centro de la maquinaria y diseño del mundo  subyace un factor dador de vida"

 

 

Antonio Sanllorente

 

 

 

 

LISE MEITNER: UN RECONOCIMIENTO TARDÍO.

 

 

En 1944 se concede el premio Nobel de Química a Otto Hahn, en solitario, por su descubrimiento, en 1938, de la fisión nuclear. Nada, aparentemente, más lógico para recompensar el regalo a la Humanidad, no sólo de un fenómeno nuevo de enorme alcance científico, sino de una nueva fuente energética de la naturaleza que ha permitido, desde el desarrollo de las centrales nucleares (muy controvertidas), hasta la fabricación de bombas atómicas.

 

Lo cierto es que el descubrimiento fue realizado por un equipo en el que, aparte de Hahn, figuraban Fritz Strassmann y Lise Meitner, que no compartieron con él dicho premio. El hecho de que sólo uno de ellos recibiera el  Nobel merece un comentario, que puede explicar cómo la ciencia no es una actividad aséptica, sino que es influenciada por factores políticos, raciales  y, en general, por otros prejuicios.

 

Lise Meitner nace en Viena en 1879, donde realiza sus estudios de Física. En el 1907 se incorpora, como investigadora, al Instituto Kaiser Wilhelm de Química, en Berlín, donde dirige la sección de física, mientras que Otto Hahn es el responsable de la de radioquímica. En este momento, queda claro que ambos ocupan puestos de la misma importancia.

 

Inmediatamente colaboran en el estudio de la radiactividad. Este fenómeno, de descubrimiento todavía reciente, ofrece un amplio campo de investigación. Su colaboración se traduce, en 1918, en el descubrimiento del protactinio.

 

Durante los años 20 este equipo alcanza un reconocimiento internacional, de forma que cuando Hitler accede al poder, en 1933, su gran prestigio hace que, a pesar de su origen judío, Lise Meitner, no sea despedida de su puesto.

 

En esa época dedica especial atención a los experimentos de Fermi sobre el bombardeo de uranio con neutrones, de los que se sugería la posibilidad de obtener nuevos elementos artificiales situados más allá del uranio en la Tabla Periódica. Para este estudio solicitó la colaboración de Otto Hahn y la incorparación al equipo de un químico analítico, Fritz Strassmann.

 

En 1934, el equipo confirma que a partir de ese proceso se obtienen nuevos elementos desconocidos, lo que no correspondía a la realidad. La causa de este error es doble. Por una parte, se suponía que los nuevos elementos posteriores al uranio tendría un comportamiento químico característico de los metales de transición, que era precisamente lo que se observaba. Por otra, desde un punto de vista físico, todas las reacciones nucleares conocidas suponían siempre pequeños cambios, lo que hacía inimaginable un proceso tan drástico como la división de un núcleo pesado en dos más ligeros.

 

En los dos años siguientes, el mismo grupo de Berlín comprueba que el bombardeo del uranio con neutrones lentos da lugar a dos series de desintegración radiactiva beta (emisión de electrones) distintas y muy largas. Para Lise Meitner, en un artículo publicado en 1937, estos resultados eran muy difíciles de justificar con los conocimientos de física nuclear de la época.

 

Poco después, en 1938, ante la situación cada vez más crítica en que se encuentran los judíos, huye de Alemania y se refugia en Suecia, fijando su residencia en Estocolmo. En ese mismo año, siguiendo una investigación iniciada por Irene Curie, Hanhn y Strassmann identificaron el radio como uno de los primeros productos obtenidos a partir del uranio. Este resultado era inaceptable, desde un punto de vista teórico para Meitner, que a pesar de su exilio, se mantenía en contacto epistolar con el equipo y llegó incluso a reunirse con Hahn, en Copenhage, para seguir el resultado de las experiencias.

 

Su insistencia obligó a revisar todos los procesos, hasta que Hahn comprobó que no se trataba del radio, sino del bario. Esto era aún más sorprendente, porque, al tratarse de un núcleo mucho más ligero, sólo cabía, en palabras de Otto Hahn, una "conclusión estremecedora" e impensable: que el uranio se hubiera escindido en dos partes, una de las cuales fuera el bario. La respuesta, por carta, de Lise Meitner fue que "ya de nada se puede decir que sea imposible".

 

En las Navidades de ese año, Lise se reunión con su sobrino Otto R. Frisch, también físico nuclear y que posteriormente participó en el desarrollo de la bomba atómica en el laboratorio de los Alamos. En ella, suponiendo el núcleo como una gota líquida oscilante e inestable que puede romperse, introdujeron el concepto de "fisión nuclear" que fue inmediatamente adoptado por la comunidad científica e hicieron una primera evaluación de la enorme cantidad de energía que se desprendería en el proceso.

 

Aparentemente, el descubrimiento de la fisión ocurre en una doble línea, la de los químicos que identifican el proceso y los fragmentos y la de los físicos que suministran el marco teórico, aunque la realidad es muy distinta, porque, en todo momento, se mantuvo un equipo y los criterios físicos de Lise Meitner dieron un impulso definitivo a la investigación.

 

Sin embargo, Hahn  subrayó la importancia de los experimentos químicos realizados por él y Strassmann y casi silenció la contribución de Lise Meitner. Este comportamiento se puede entender por la difícil de su situación, ya que ambos investigadores, aunque antinazis, seguían viviendo y trabajando en Alemania. Después de la guerra, Hahn es una figura nacional, premio Nobel y alguien que se negó a colaborar con el nazismo. Incluso se le relaciona con el sorprendente hecho de que Alemania no intente la fabricación de una bomba atómica, como sospechaban los Aliados, lo que les llevó a intentar adelantarse en una carrera que no se había iniciado. Sin embargo, a pesar de lo favorable de su situación, siguió sin citar la importancia de Lise Meitner.

 

Por otra parte, ella era una persona sencilla que, a pesar de su prestigio científico nunca persiguió la publicidad y siguió trabajando en Suecia sin emigrar a otro país, como se le sugirió, donde sus trabajos hubieran tenido mayor repercusión. Incluso se negó a participar en la fabricación de la bomba atómica en los Alamos, a pesar de ser invitada a ello.

 

Cuando el comité Nobel adjudica el premio de Química, se limita a sancionar una injusticia: Aunque Lise Meitner fue la líder intelectual del grupo, en opinión de Fritz Strassman, el hecho es que no firmó el artículo donde se informaba del descubrimiento de la fisión nuclear. No se considera que ello ocurrió porque tuviera que huir de Alemania con la policía pisándole los talones por su condición de judía, ni su pertenecia, desde el principio, al grupo que inició la investigación por sugerencia suya, ni su interpretación teórica del fenómeno, ni su contacto permanente con él aunque fuera desde el exilio.

 

Desde 1994, el elemento número 109 recibe el nombre de meitnerio (Mt) en su honor. Es un reconocimiento tardío  y escaso a un ser humano que sólo tuvo los "defectos" de ser mujer, judía, modesta y física genial.

 

 

 

Luis de Peña Segador

 

Profesor de Física y Química

 

 

 

 

 

 

ENTREVISTA  A  JUAN ANTONIO MARINA

 

 

 

Juan Antonio Marina: uno de los pensadores más señeros de nuestro país, habitual en coloquios y en columnas de opinión. Es catedrático de filosofía en un instituto de nuestra ciudad, compaginando  la docencia con el estudio de la fenomenología, la psicología, la neurología y la lingüística. 

 

Su carácter multidisciplinar hace ya de Juan Antonio Marina un personaje peculiar y de interés; sin embargo es su carrera literaria, comenzada en el año 1992 con Elogio y refutación del ingenio, (obra con la que obtuvo  el Premio Anagrama de Ensayo), la que le ha convertido en uno de los ensayistas del momento.

 

Con motivo de la inauguración del curso académico 2000/2001 Juan Antonio Marina ofreció  una conferencia en nuestro instituto . Como era de esperar, EL Ingenioso Hidalgo  no   dejó pasar la oportunidad de entrevistar a tan singular invitado.

 

 

Ha cultivado saberes tales como la Filosofía, la Ética, la Lingüística, la Pedagogía... podríamos definirlo como un hombre claramente multidisciplinar. Dice un refrán castellano que “ quien mucho abarca poco aprieta”...

 

Lo único que pasa es que como hay tal explosión de especialidades alguien tiene que intentar tejer un poco todos los hilos de la trama, aunque no pueda profundizar mucho en ellos, pero sin embargo sabiendo lo que se hace. Esto es tan  difícil que te pondré un ejemplo del mundo de la empresa:

En la empresa Intel, la que fabrica prácticamente todos los microprocesadores, hace cuatro años trataron de hacer un estudio sobre que es lo que estaba investigando la empresa. Se dieron cuenta de que el 60% de las investigaciones estaban siendo duplicadas, es decir un departamento de la empresa no sabía lo que estaba haciendo otro departamento. Si eso pasa en una empresa, imagínate tú lo que ocurre en el mundo científico o en el mundo intelectual. Por eso yo, mientras pueda, pretendo mantenerme al tanto de lo que se hace por lo menos.

 

A raíz de obtener el Premio Anagrama de ensayo y el Nacional destinado a la misma disciplina su producción literaria se incrementó notoriamente. ¿Son los premios un buen aliciente para la escritura?

 

Ahí ocurre una cosa. Yo no había tenido prisa por escribir,  mi primer libro lo publiqué ya cumplidos los cincuenta años de manera que ya había estado mucho tiempo investigando sin publicar: tenía muchísimo material. Más que el premio, lo que fue para mi un aliciente fue el número de lectores que tuvo ese premio. Para ser un libro de ensayo, en este momento va ya por la décima edición. Eso sí es muy agradable. El que la gente se interese por lo que haces, me escribían para que ampliase información de los contenidos... esto sí me animo mucho a seguir publicando.

 

Hablando con usted se desprende que tiene una gran confianza en sí mismo. Sin embargo en su “Ética para náufragos” usted se cataloga como naufrago de la certidumbre. ¿No existe una aparente contradicción entre estos dos términos?

 

Bueno yo más que una confianza en mi mismo, lo que tengo es una confianza en la inteligencia y en entrenamiento. Yo no es que me crea una persona excepcionalmente inteligente, lo que sí creo es que me entreno mucho. Eso si quiero que sea una cosa que la gente joven me gustaría que comprendierais. A nadie le extraña que haya que entrenarse para ser un buen jugador de baloncesto y o para bailar bien el tango. Lo mismo pasa con la inteligencia: hay inteligencias meramente potenciales, que las tienes ahí y nunca las desarrollas; y hay inteligencias que se desarrollan sobre todo con un régimen de trabajo y de colaboración. De manera que yo lo único que me he propuesto es que por mí no quede.

 

Institucionalmente ha llegado a otorgar más valor a la Enseñanza Secundaria que a la Universidad. ¿Qué tienen los institutos que no tengan las facultades?

 

Que son instituciones educativas.

 

¿Cuál es su opinión  acerca de la reforma de las humanidades?

 

Que no me la creo.

 

Es usted uno de los pensadores actuales de más prestigio en nuestro país. ¿Cuál es la verdadera función del filósofo: contestar a las preguntas que a todos nos inquietan o formular dichas preguntas?

 

Bueno... las dos cosas. Primero, yo creo que la filosofía es un servicio público. La gente está preocupada por muchas cosas y no tiene tiempo o no tiene formación para estudiarlas. Los que tenemos la suerte de podernos dedicar a la investigación debemos recoger los problemas de la gente, estudiarlos bien y cuando tengamos algo que decirles, volver a decírselo. Fernando Savater a quien admiro mucho cree que la importancia de la filosofía es sólo hacer preguntas. Hacer preguntas es  sólo una etapa, dentro de lo que, hasta donde se pueda, hay también que dar unas respuestas.

 

¿Qué se considera ante todo: un filósofo o un pedagogo?

 

Me haces una pregunta muy difícil. Como te he explicado que considero que la filosofía es un servicio público que tiene que coger los problemas de la gente de la calle y luego volver a explicárselos, yo creo que los grandes filósofos siempre han sido pedagogos: Sócrates, Platón, Aristóteles...el mismo Hegel, Kant...fueron profesores toda su vida. De manera que cuando tienes que explicar las cosas a gente que no sabe, no especialistas sino a gente que no tiene porqué  ser muy versa en esas cosas, tienes que afinar tanto el argumento y tienes que aclarar tanto la explicación que eso es un gran beneficio para la tarea filosófica.

 

Como pedagogo y perfecto conocedor del colectivo estudiantil, ¿qué diferencia a la juventud actual de generaciones anteriores?

 

Eso me gustaría pensarlo. Yo creo que a las generaciones actuales les están tratando vender el cuento de que todo es muy fácil.  Por ejemplo, no hay que aprenderse las cosas porque un ordenador las va a hacer por ellos; que no hace falta tener buena memoria personal porque todos los datos están en algún sitio; que con tener habilidad para manejar la informática se sabe algo... hay que contarles que todo eso les va a marginar, les va a dejar literalmente en la cuneta porque es mentira.

 

Quienes están  en el ajo saben que hay que saber mucho, que hay que trabajar mucho, que es un momento de enorme cambio y que por lo tanto hay que estar con más capacidad de aprendizaje que nunca. Igual que antes en el sistema de la construcción había el ingeniero y había el que lo único que sabía era tirar de pico y pala; ahora  en todo el mundo cultural, en este mundo que estamos haciendo va a haber el proletariado de la informática que es lo parecido al obrero de pico y pala que lo único que sabe es apretar cuatro teclas y nada más. Un burro conectado a internet sigue siendo un burro: internet no hace maravillas.

 

Si queréis tener un buen futuro, un futuro agradable, hay que  tener una profundísima cultura, además en muchas cosas que parecen que no son necesarias.  No hay nada más estúpido que  pensar que lo que hay que saber es inglés, informática y punto. Eso dentro de poco va a ser el batallón de los torpes: hay que saber muchísimas cosas. El saber es lo que ahora, como casi siempre es lo que marca la diferencia.

 

 

 

 

Entrevista realizada por  Diego Garrocho Salcedo

 

 

 

 

UNAS NOTAS SOBRE CARLOMAGNO

 

 

 

Se acusará de intruso, y con razón, a un germanista que penetra furtivamente en el corral de los historiadores. Pero también es cierto que hablo de un emperador alemán, que al mismo tiempo es, en un sentido bastante controlable, el primer emperador europeo desde la Antigüedad romana. Y que es también actualidad significativa: hay un Premio Carlomagno comunitario de cierto lustre, que se concede anualmente en Aquisgrán. Curiosamente, del personaje histórico Carlos (742 aprox.-814) sabemos muy poco. El casi único documento contemporáneo es una breve Vita Karoli compuesta por un monje, Eginhardo, que lo conoció porque fue acogido en la corte, y si es informativa también es plúmbeamente encomiástica. En los relatos históricos escritos desde el lado del poder siempre hay una zona de sombra: la voz inaudible de las víctimas.

 

En los textos escolares católicos se nos ha presentado a Carlos como un emperador modélico, el gigante de mítica barba florida, el luchador infatigable por la fe, amigo (y cómplice) de los papas Adriano I y León II, etc. La realidad es que dedicó mucho más tiempo a la caza –su pasión-, a perseguir muchachas y a la guerra que a la creación de escuelas. La tabla de castigos a los bandidos que promulga en 779 estremece por su vesania (las mutilaciones, por ejemplo). La evangelización de Sajonia, hasta que fue acometida con algo de sistema e inteligencia por Alcuino, fue una crudelísima imposición, y establecía la conversión bajo pena de muerte. En 781 son decapitados miles de rehenes sajones en Verden, parece que por orden de Carlos, y en la campaña de 783 se saquea, deporta y degüella de nuevo a miles de sajones. Tales campañas, por cierto, eran aconsejadas y bendecidas en Worms por obispos y prelados, y hay que echarse a temblar cuando las cosas empiezan así. De los 45 años que reinó sólo en dos no hubo actividad militar; he aquí el curriculum de un guerrero. Sus francos han batido a italianos, hunos, visigodos, sajones y sarracenos (una bastante graciosa excepción en esa marcha triunfal la constituye la derrota de sus ejércitos en 778 a manos de los vascones en Roncesvalles). Creó de este modo un importante imperio multinacional; fundado en la estructura del vasallaje, claro está.

 

Autoritario y despótico, su figura ofrece rasgos simpáticos, con todo; así, prohibe los préstamos a interés (necesitaba hombres libres). De él nos quedamos sobre todo con su curiosidad innata, con su interés por Suetonio, Tito Livio y San Agustín. Era perseverante en su ocupación con el latín clásico, que leía –y hablaba aproximativamente-, aunque no escribía. A través de Alcuino impulsa la escuela palatina de Aquisgrán –el llamado renacimiento carolingio-; todo parece apuntar a una persona de una inteligencia sobresaliente para aquel medio, nada carente de sensibilidad artística y cultural. Mandó componer una gramática de su dialecto alemán nativo (el ripuario), que no ha llegado hasta nosotros, como tampoco los “poemas bárbaros” -la épica germánica antigua– que ordenó poner por escrito. En el concilio de Francfort interviene activamente con tesis teológicas (contra el adopcionismo), y con Alcuino impone un programa mínimo para la formación de sacerdotes. Restaura basílicas, parroquias y conventos, y bajo su impulso se empieza la catedral de Colonia. Regeneró a la Iglesia como entonces única instancia integradora y transmisora del conocimiento, y creó las bases de algo parecido a un “aparato” administrativo (los escabinos). Fue un buen organizador, ahí está su proyecto –no consumado- de unir el Danubio y el Rhin mediante un canal. 

 

Carlos nos interesa no sólo por el renacer cultural que impulsa, sino por la Europa no nacionalista, supranacional si se quiere, que ha intentado poner en funcionamiento (sus ejércitos hablan en diez lenguas diferentes). Muere en 814 en Aquisgrán, pero ya en 881 los normandos prenden fuego a su palacio. Esa Europa unida que conciliaba dos mundos culturales entonces ajenos, el románico y el germánico, apenas sobrevive 30 años a su fundador, cuyos hijos son ya muy laboriosos entrematándose. Fue una tarea muy frágil la suya, sobre todo porque careció de un buen sistema financiero y de funcionarios competentes. El mosaico que fue el imperio carolingio sólo estaba cohesionado por la religión; Carlos es un gobernante cristiano de la época, es decir, alguien que cree en una misión divina y que no hace ascos al empleo de métodos  bestiales, aunque no sin inquietud intelectual y alguna grandeza de espíritu. Pero la Europa empeñada en la defensa de la dignidad de las personas lo tomará difícilmente como ejemplo.

 

 

Ángel Repáraz

 

 

 

 

 

El mundo de Sofía. (Jostein Gaarder)

 

Novela sobre la historia de la filosofía

 

 

Sofía, una niña pequeña envuelta en un mundo de preguntas observa inquieta el mundo de su alrededor, interrogándose a sí misma, mirándose al espejo decía: ¿pero quien es realmente?, ¿ No es injusto no haber podido decidir mi propio aspecto?, ¿habría alguna vida más allá de la muerte? (era entonces cuando reflexionaba y se daba cuenta de lo valiosa que era la vida).

Le enseñaron que Dios había creado el mundo pero, quien creo a Dios, ¿nació el mismo de la nada?...

Un día cuando volvía de jugar con su amiga Jorunn, al recoger el correo del buzón encontró dos sobres blancos dirigidos a dos personas diferentes: uno, a Sofía Amundsen, el otro a Hilde Moller. Ya aquí, comenzaba un enigma ¿quién era Hilde Moller?.

Sofía recibía periódicamente cartas como estas, todas hacían preguntas sobre la vida, el mundo e intentaban relacionar el mundo de la filosofía con el de la realidad. Realizaban una visión general de la filosofía comenzando con los mitos, Sócrates, Platón, Aristoteles, analizando civilizaciones como la ateniense, indoeuropea, semitas... la Edad Media, el Renacimiento, Kant, Marx... hasta llegar a la filosofía más actual.

Las cartas van dirigidas para que Sofía descubra por ella misma el mundo que la rodea, no sólo el de la filosofía sino también el misterio escondido de Hilde Moller y el autor de las cartas que ella recibe.

Se ve envuelta en un sin fin de aventuras junto a su amiga Jorunn, a innumerables disputas con su madre la cual queda impactada por las “extrañas” preguntas de su hija...       

 

         

JOSTEIN GAARDER HABLA DE SOFÍA

 

 

 

Con motivo de un debate de literatura infantil y juvenil nórdica, estuvo en Madrid Jostein Gaarder, probablemente el escritor nórdico más internacionalmente conocido en la actualidad, autor, entre otras obras, del archiconocido libro El Mundo de Sofía, del que tan sólo en España se han vendido 800.000 ejemplares.

Momentos antes de la mesa redonda, tuve la suerte de entrevistar a este noruego, de curioso, pero interesante aspecto que no dudó, eso sí, muy cordialmente y en inglés, en dedicar su tiempo en hablar para  El Ingenioso Hidalgo. 

 

¿Por qué cree usted que su libro El Mundo de Sofía ha tenido tanto éxito entre los adolescentes?

 

 Cuando escribí el libro pensé que sería una obra para muy pocas personas, todavía estoy impresionado por la gran respuesta del público. Tal vez, la razón de este éxito sea la de que la filosofía es importante para todo el mundo, pero es demasiado complicada, así que pensé que sería interesante que se pudiera leer filosofía dentro del marco de una novela, algo que pudiera motivar, sobre todo, a los adolescentes, y así ha sido.

 

¿Por tanto, piensa que estudiar filosofía es bueno en algún momento de la vida del hombre? ¿Le sirve para madurar?

 

Sí, por supuesto. Los niños son los primeros en plantearse preguntas filosóficas. En la adolescencia, en cierto modo, estas cuestiones se olvidan, así que intenté escribir un libro para despertar de nuevo la curiosidad entre la gente joven. Se trata de un libro para adultos mayores de catorce. Los niños, de alguna forma, no están acostumbrados al mundo, pero al llegar a los catorce o quince años, el mundo se toma como una costumbre y mucha gente olvida esas cuestiones filosóficas. Por todo esto, la obra va dirigida principalmente a los adolescentes.

 

Aquí, en España, la filosofía es una asignatura obligatoria en los últimos cursos de instituto, ¿cree usted que esto es necesario y de alguna utilidad?

 

Sí, sí que lo es, pero dependiendo de cómo sea enseñada, ya que deja de ser importante cuando se da de una forma aburrida. También opino que es mejor estudiarla a partir de los catorce o quince años y no antes, ya que es como el conjunto de todas las enseñanzas. Una pregunta: ¿estudiáis filosofía cronológicamente?

 

Sí, en COU, el último curso antes de la universidad, estudiamos Historia de la Filosofía, que es obligatoria para todo el mundo...

 

¿De verdad? Eso está realmente bien.

 

¿Qué se necesita para ser un filósofo?

 

Sólo una cosa: sentir curiosidad por las cosas y hacer preguntas acerca de ellas. Platón afirmaba (y también Aristóteles) que la filosofía había surgido a partir de las preguntas del hombre acerca de su existencia. Nosotros somos producto de un milagro, nos rodea cierto misterio, y, por ello, porque no somos capaces de comprenderlo todo, nos hacemos preguntas.

 

Sí, ciertamente, pero ¿usted cree que incluso las personas con problemas o las que pasan hambre se paran a plantearse estas preguntas?

 

Bueno, es obvio que las personas que carecen de lo necesario para vivir (ropa, comida) no se preocupen por hacerse preguntas de tipo filosófico, pero los que sí que poseen lo esencial se las hacen, porque son cuestiones universales, vitales para todo el mundo. Por ejemplo, todos, a lo largo de nuestra vida, tratamos de buscar los valores más importantes para poder alcanzar la felicidad, esto es, la buena vida. Por tanto, la filosofía es un paso, y el filósofo es, básicamente, una persona curiosa...

 

Sí, pero también es una persona que tiene tiempo...

 

Sí, por supuesto, y hay otra cosa: por ejemplo, Sofía, la protagonista de El Mundo de Sofía, no es consciente de que, para alcanzar una buena vida, debe cruzar la barrera que separa la infancia de la vida adulta y, por ello, siempre está intentando recuperar esa curiosidad que tenía cuando era niña. Cuando tenemos catorce o quince años, las hormonas provocan que empecemos a fijarnos en el sexo contrario, que nos enamoremos, y estamos tan sumidos en un mundo que nos parece tan emocionante que nos olvidamos de hacernos las preguntas filosóficas presentes en nuestra infancia.

 

 

Entrevista realizada por  Alda Ólafsson Álvarez

                                                                   

 

 

 

 

 

EN RECUERDO DE MIGUEL HERNÁNDEZ

 

 

 

Año 1976. Era primavera y se había convocado uno de los primeros homenajes al poeta Miguel Hernández. Lugar: Orihuela, Elche, Alicante.

Un grupo de amigos quisimos participar con nuestra presencia y, durante el largo viaje de madrugada, fui hilvanado estas palabras, que, entre pelotas de goma, controles y botes de humo, la gran Lola Gaos no pudo leer en público.

 

 

De los pueblos de España eres poeta,

tú, Miguel radiante y  florecido

entre almendros y un yugo que despierta

amaneceres rojos. Porque has sido

el pastor que huele a tierra fecundante,

la sangre de cebolla se ha vertido

sobre tus hombros, y tu voz constante

se sigue levantando con la pena

de arrastrar y pisar a cada instante

ese ronco rumor de una cadena.

¡Qué florezcan claveles y amapolas

del ardiente color que tu alma ordena!

¡Y que se abran radiantes sus corolas,

para alumbrar la altura de los pinos

de esta seca Castilla que hoy enrolas

en el recuerdo fiel de ese destino

que marcaste! Que ya nadie se asombre

de la fuerza que en versos tuyos vino.

De los pueblos de España eres el hombre,

de la huerta, del páramo y la mar.

Miguel, Miguel Hernández es tu nombre

que aún hoy día nos puede desvelar.

 

 

 

Santiago Rodríguez García-Brioles

 

 

        

 

 

 

 

“NO PODEMOS JUGAR CON LA VIDA”

 

JOSÉ ANTONIO ABRISQUETA, JEFE DE GENÉTICA HUMANA DEL CSIC

 

 

José Antonio Abrisqueta lleva treinta años  trabajando en el Departamento de Genética Humana del Centro de Investigaciones Biológicas del  CSIC, del que es jefe en la actualidad. Sus investigaciones abarcan todo tipo de  alteraciones genéticas: Todo trastorno  que tenga una posible base genética es susceptible de estudio y en eso es en lo que trabajamos.

Empezó con una tesis sobre anomalías sexuales humanas , y a lo largo de los años ha tratado diferentes temas, como enfermedades congénitas, posible influencia de los fármacos en el desarrollo embrionario del individuo... Este año su equipo ha comenzado un proyecto, que seguirá a lo largo de tres años, sobre el síndrome de Down a nivel molecular.

 

 

Una gran noticia del año 2000 fue que se consiguió secuenciar el ADN humano, ¿Qué significado tiene este descubrimiento?

 

La importancia que tiene  es conocer la base física de la herencia humana, el sustrato físico de la persona. Este no es el final de la investigación, es el final del principio. Ahora hay que interpretarlo, y esto llevará décadas de trabajo. Además el ADN humano tiene la particularidad de que sólo el 3% del total es codificante , y el 97% restante, cuya importancia es motivo de controversia, ha sido denominado impropiamente “ADN basura”, sin embargo se ha comprobado que desempeña un papel decisivo en la función normal del genoma, en la reparación y regulación, y quizás también en la evolución de los organismos pluricelulares, aunque no se sabe muy bien para qué sirve, por tanto, ni siquiera sabemos cuántos genes tiene el hombre. Según los cálculos se habla de entre 30.000  a 140.000 genes, en mi opinión una cifra aproximada podría estar entre los 60.000  y 70.000 genes por célula.

 

¿Qué es lo que hasta ahora se conoce y qué es lo que falta por conocer?

 

Esperamos que en el 2001 se conozca la secuencia completa del ADN humano, ya que  a pesar de lo que han difundido los medios de comunicación, quedan partes por conocer. Una vez que se conozca entera, poseeremos la base de datos para empezar a trabajar en el proyecto de interpretación, el cual se complica porque un gen actúa de diferente manera en una célula y en otra, e incluso puede no expresarse, en función del factor ambiental, según el tipo de tejido, y es que la genética tiene una importancia relativa ya que el hombre no depende sólo de los genes, sino también del factor ambiente. Por tanto no es tan sencillo establecer la relación gen - causa  y causa –efecto.

 

¿Qué beneficios puede reportarnos este conocimiento desde el punto de vista médico?

 

Son muchos y muy importantes. Cuando sepamos la secuencia entera  y su interpretación completa, estaremos en condiciones de poder diagnosticar correctamente una enfermedad, asesorar a la familia sobre dónde está el origen de ésta, tratarla a nivel genético, porque  conoces dónde está el gen causante. Incluso a nivel farmacológico se está hablando ya de no aplicar medicamentos de carácter genérico, sino más individualmente, según las características genéticas de cada persona.

Este campo trastornaría toda  la medicina, por ejemplo, a una persona que tenga dolor de cabeza, y no se conozca exactamente la causa, se le podría diagnosticar  a partir de los datos genéticos, por ejemplo, hallar el problema en el gen 27 del cromosoma 8.

Exagerando un poco las cosas, ya se ha oído comentar que en el futuro las facultades de medicina serán facultades de genética porque cualquier enfermedad siempre tiene un componente genético latente, incluso cuando se  trata de una enfermedad infecciosa, un individuo responde de una manera o de otra dependiendo de su genoma. Quiero decir con todo esto que la genética está trastocando la medicina, en cuanto a diagnóstico, tratamiento y conocimiento de las enfermedades.

 

¿ El conocimiento del ADN puede, al menos en teoría,  crear seres vivos?

 

No, bueno, ha habido intentos, pero a partir de cosas preexistentes.

 

¿No se podría crear un ser vivo artificial colocando la secuencia que da origen a la vida?

 

No, no se cree que sea posible ya que no sólo es necesario la proximidad física de las bases, sino que hay otros elementos esenciales para la existencia de la vida que aún desconocemos.

 

¿Se podría modificar el ADN de una persona para curar enfermedades?

 

Eso es lo que se llama “terapia génica” que consiste en introducir una fragmento sano, exógeno en la célula de la persona que sufre  el trastorno, pero no es algo sencillo, se trata de introducir  un fragmento mediante un vector que podría ser , por ejemplo, un retrovirus, y lo que se hace son muchas copias de este fragmento, y a ver lo que pasa, porque puede que se ensamble donde es necesario y de este modo modificar la transcripción, y puede que no. Por tanto la terapia génica es un desideratum, que poco a poco se irá logrando, pero que hoy por hoy no es realmente efectiva.  En efecto la terapia génica es un capítulo importante de la medicina del futuro. De todos modos, se están estudiando enfermedades monogénicas, es decir, en las que está involucrado un solo gen, porque en el caso de varios genes es muy complicado, ya que no se sabe ni dónde están.

 

Con todo esto, ¿se podría hablar de inmortalidad? ¿Qué control sobre la vida llegaríamos a tener?

 

Ojalá, pero yo tampoco tengo mucho conocimiento sobre este tema, y de todos modos en mi opinión, no habría que añadir años a la vida, sino vida a los años.

 

¿Se podría llegar al mundo feliz de Aldous Huxley?

 

¿Un mundo feliz de niños a la carta? No, porque de los genes podemos conocer su localización, pero no su esencia, y si yo no conozco el gen que determina las características del futuro niño, no puedo, a priori manejarlo y controlarlo, además sería cuestión de matizar mucho:  ¿Qué  rasgos serían los mejores? ¿Quién decide  qué es lo bueno y lo malo?

 

Recientemente el Parlamento británico ha aprobado el uso de células procedentes de embriones sobrantes de procesos de fertilización artificial, y ha levantado una gran polémica, ¿ Qué opina usted al respecto?

 

En este aspecto mi opinión es que, ya que sobran miles de embriones, y que a los cinco años de ser fertilizados van a ser eliminados, deberían ser utilizados para la investigación con fines terapéuticos.

Otro problema a tener en cuenta es el de la discriminación genética, como es el caso de compañías de seguros del Reino Unido que piden un cariotipo a sus clientes, y según tengan tendencia a ciertas enfermedades, les cobran más o menos. Incluso se habla de que puede llegar a haber un proletariado genético.

 

¿Y respecto a la clonación?

 

La clonación reproductiva, como en el caso de la oveja Dolly, está rechazada a nivel humano por muchas razones, primero porque las técnicas no están suficientemente avanzadas y puede haber errores. Cuando nació la oveja Dolly quedaron en el camino ovejas muertas, malformadas... ¿Os imagináis eso con el hombre?. También está el hecho de que no se puede clonar un ser para que sea igual a otro, es imposible porque no pueden existir dos seres iguales, ya que ni el hombre ni ningún ser vivo dependen sólo de los genes, sino que también dependen del factor ambiente. Ni siquiera los gemelos monozigóticos son exactamente iguales, tienen, por ejemplo, diferentes huellas dactilares. Aunque los gemelos tienen el mismo ADN, el factor ambiente hace que sean distintos.

La clonación terapéutica tiene importancia para generar tejidos que puedan ser útiles en trasplantes, pero también hay problemas éticos sobre la creación de embriones para utilizar ciertas células para generar tejidos.

Posteriormente se descubrieron las células madre que sirven para este mismo fin, ya  que son capaces de desarrollar células, no sólo idénticas, sino también diferentes. Así se utilizarían células de organismos adultos y no sólo de embriones.

 

¿Se le pueden poner barreras a la investigación?

 

Lógicamente no se puede hacer cualquier cosa, sobre todo cuando están en juego valores importantes como la vida humana. Actualmente existe entre los científicos una conciencia ética sobre el tema, es decir, que no pasa desapercibido, sino todo lo contrario: en los congresos de genética siempre suele haber una mesa redonda para tratar el punto de vista ético y moral. Por tanto hay que propiciar  la investigación, pero dentro de unos límites correctos, ya que el problema no reside en el conocimiento, sino en la utilización de ese conocimiento. No podemos jugar con la vida.

 

 

Entrevista realizada por  Bárbara Ríos Villar y Lucía Martínez García-Denche

 

 

 

 

El proceso de secuenciar el ADN, consiste en descifrar cómo se colocan los pares de bases de la doble cadena, las famosas letras, A,T,C,G, (Adenina, Timina, Citosina, Guanina). Es una labor mecánica, y sólo es la base. Posteriormente se tendrá que interpretar, conocer los genes, y aún quedaría un último paso: el estudio de las proteínas secuenciadas.

En todo este inmenso proyecto están trabajando diversos países, principalmente EE.UU., Reino Unido, y Francia, aunque todos los países del mundo que estén estudiando algo de genética aportan datos. España no participa en el proyecto de secuenciación, ya que requiere unos medios económicos de los que no dispone.

Hay dos proyectos para esta secuenciación: el Proyecto Público Genoma Humano dirigido por Francis Collins y el Privado de Celera Genomics dirigido por Craig Venter. La diferencia entre ambos está en la forma de secuenciar, mientras que el Público lo hace lo hace poco a poco a trozos pequeños y coordinados con los cromosomas, el Privado rompe bruscamente la cadena y descifra los trozos sin coordinar. Es la llamada “técnica del escopetazo”. Es este proyecto el que se ha presentado el año pasado. Un primer borrador, que tendrá que contrastarse con los datos del proyecto público, previstos para este año.

 

 

 


 

 

 

Correo para el Instituto Cervantes   iescervantes@gmail.com

Acceso a la página del I. E. S. CERVANTES

  

Ideas y sugerencias al responsable de la edición en la red

 ANTONIO L. BLANCO VENTOSA 

Revisado: Abril del año 2001